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La quimioterapia puede dañar las células de crecimiento rápido de la piel y las uñas. Una de las mayores preocupaciones para las personas que han iniciado un tratamiento de estas características, es conocer que efectos secundarios puede tener sobre su organismo.

 

En esta entrada del blog vamos a hablar de un tema muy frecuente en consulta. Desafortunadamente cada vez acuden  más pacientes que están recibiendo tratamiento con quimioterapia.

 

El tratamiento con quimioterapia consiste en la administración de sustancias químicas al organismo, evitando que las células cancerígenas crezcan y se dividan en más células. Evidentemente afecta a células cancerosas y a células “buenas”, por lo que se produce una degeneración general del cuerpo. Una de las características más conocidas por la población general es la caída del cabello. Destacar,  que las uñas junto con el cabello están destinadas a proteger nuestra epidermis por lo que también se verán dañadas en caso de que la persona esté siendo tratada con quimioterapia.

Dependiendo del tipo de quimioterapia veremos una serie de alteraciones en los pacientes,  suelen  aparecer entre el segundo y tercer mes del inicio del tratamiento. Vamos a centrarnos en la afección de los pies y concretamente en las uñas.

 

1.     Cambios en la coloración de las uñas: ciertos tratamientos de quimioterapia estimulan la pigmentación de las uñas, se le denomina  melanoquinia longitudinal; aparece  una banda de pigmentación marrón a negra en la uña,  puede aparecer como una banda única, afectando a una uña o presentarse afectando a varias. Pueden aparecer líneas en las uñas, que normalmente se relacionan con los ciclos de la quimioterapia. Estas líneas no son permanentes y desaparecen conforme van creciendo las uñas (6 a 12 meses).

2.     Engrosamiento de las uñas de los pies: aparece por alteración en la matriz. Afectará al grosor y velocidad de crecimiento de la uña.

3.     Fragilidad de las uñas: pueden volverse frágiles y quebradizas, normalmente por cambios en su composición  (algunos minerales, por ejemplo), también  pueden agrietarse.

4.     Hipersensibilidad en los pies, quizás de los efectos secundarios más molestos.

5.     Inflamación  y dolor (perionixis):  es bastante común que se manifieste inflamación y dolor alrededor de la uña, que puede evolucionar a tener un aspecto como de  uña encarnada.

6.     Por último, la onicolisis: se observa un levantamiento de la uña. Se trata del despegamiento de la lámina ungueal, que suele ir acompañada de dolor. Puede complicarse con una infección; debido a la entrada de bacterias por esta zona de la  cutícula.

 

 

En el caso concreto de haber tenido una disección de ganglios linfáticos de la axila, es necesario prestar especial atención a la lesiones en uñas, quemaduras o rozaduras, para evitar infecciones y prevenir un linfedema.

Vamos a dar una serie de recomendaciones para el cuidado de las uñas y pies.

 

·         Mantén cortas las uñas y limadas (un milímetro de borde es lo ideal).

·         No morderse las uñas ni las cutículas. Si tienes dificultad para dejar de hacerlo, considera la posibilidad de usar guantes blancos livianos de algodón en tu casa, que te            ayuden a abandonar este hábito.

·         Masajea la zona de la cutícula con aceites para cutículas diariamente con el fin de prevenir resecamiento, agrietamiento y respigones.

·         Hidrata bien los pies con cremas específicas,  evitando las zonas interdigitales. Importante aplicarla con suavidad (no hacer masajes).

·         Realiza un exhaustivo secado de todo el pie, incluso con aire frío de secador de pelo.

·         Se recomienda el uso de  calzado ancho, sin costuras y materiales naturales que evite el roce en cualquier parte del pie, importante que sean traspirables.

·         Evitar el calor de manera directa.

·         Acude al podólogo para hacerse una revisión de pies (quiropodia). El podólogo es el especialista del pie y el único que puede tratar de manera profesional toda lesión            que se de en el pie y sobretodo va a  actuar como preventivo. Las revisiones conviene que sean habituales, dependiendo de cada caso se aconsejará la periodicidad de las visitas.

 

Por otro lado, destacamos que no todos los pacientes que son sometidos al tratamiento de quimioterapia desarrollan este síndrome. 

Para concluir, es importante comentar que la mayoría de los pacientes recuperan el estado natural de sus uñas.

 

 

 



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Porque lo importante es empezar con buen pie